La creación de la carrera de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales dependiente de la Escuela de Educación de la Universidad Academia Cristiano en el año 2002, y la posterior creación de la escuela de Historia en el año 2004 trajo consigo la necesidad de conformar un equipo de profesionales que estuviesen encargados de investigar y difundir conocimientos relacionados con la Geografía. Este equipo intentó generar un espacio de reflexión que pusiera en entredicho la asepsia de los discursos geográficos dominantes en Chile, revitalizando el debate teórico-metodológico que en América Latina ya era progresivo. Se intentó de esta forma configurar una reflexión acerca del objeto de estudio de la Geografía, vale decir, acerca del espacio geográfico (y en especial una de sus categorías de análisis, como lo es el territorio), recogiendo las distintas miradas radicales que permitían entender este fenómeno como potencia y como vinculante con el quehacer político.
Para todo ello, se intentó generar un instancia que pudiese permanecer en el tiempo y que permitiese el establecimiento de un debate sostenido acerca del territorio desde múltiples ópticas disciplinares. El contexto era lo suficientemente ilustrativo, una globalización como siendo fase tardía de un capitalismo perverso y un ascenso de la dimensión local como posibilidad de resistencia. En el mismo sentido, un territorio como manifestación de la acción social ampliamente olvidado en los procesos de intervención política o de planificación económica.
El formato elegido para el debate fue, el de seminario. Los casos de estudio fueron abiertos a toda la realidades latinoamericanas. La escala fue relevada menos en su aspecto proporcional que como una condición de afectación. La estructura fueron ponencias y el gran objetivo internalizar y retroalimentar experiencias vinculadas a movimientos sociales de resistencia territorial.
La convocatoria se realizó a todos los agentes que construían territorio, tanto a nivel socio-político como en el nivel conceptual-intelectual. El desafío: debatir en el sentido horizontal acerca de las manifestaciones de resistencia. Las posturas: todas aquellas que quisiesen ser puestas en la discusión.
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